NICO MUNUERA por Miram Callejo

Cuando alguien como Noemí Méndez te pide escribir en el blog de su editorial, es imposible negarse. Permite estar en estrecho contacto y, de algún modo formar parte, con las estupendas publicaciones de Nocapaper y, por ende, con los grandes artistas y críticos que los componen en un equilibrio perfecto de texto crítico y reproducción de obras artísticas difícil de lograr. No creo que haya mucha gente que se niegue a tal experiencia.

La obra de Nico Munuera siempre me ha parecido tranquilizadora, relajante, como un jardín zen en dos dimensiones. Puede que sea por la paleta de color, por la horizontalidad de la composición de sus pinturas, o, simplemente porque me quedo embelesada viéndolas por mucho que se encuentren encogidas en las hojas de su libro de Nocapaper. A esta sensación que provoca, hay que añadirle el factor espiritual, que en este caso lo aporta lo que fue la iglesia del convento de Verónicas en Murcia en la exposición que se inauguró el mes pasado y que, por cierto, coincidió con la publicación de su monográfico como segundo número de las Pocket Series de la editorial.

El mero hecho de exponer obra nueva es un reto para cualquier artista en un espacio convencional de arte, pero más aún si el lugar cuenta con atmósfera propia como ocurre en este edificio del s. XVIII. Frame Time estudia el tiempo, la fracción del mismo, o su aplicación en las Artes como es el fotograma aplicado a su vez a su propia concepción artística. Destaca por dimensiones y posición en la sala, el ábside, como si fuera el retablo mayor de la exposición, Frame Time Color Chart VS, que se compone de 448 pequeñas piezas que conforman un gran mosaico de color cuyas suaves transiciones llevan de uno a otro sin casi darse uno cuenta. Como no puedo mejorar lo que él ya ha escrito, hago mías las palabras de Juan Francisco Rueda: Introduce directamente la noción de montaje fílmico (…), la imagen como resultado de un acto, sino que, además, es el resultado del acto de pintar, pues la imagen pictórica final de estos polípticos es también fruto de un ejercicio de ordenación que, entre otras cuestiones, maneja el tiempo. En el suelo, como pruebas materiales de Frame Time Color Chart VS, encontramos los restos del pasado de esta obra, como en las iglesias los restos de personas que formaron parte de la comunidad de la misma.

No es por ello de extrañar que las pinturas vayan acompañadas de otras tres obras en soporte vídeo: el tiempo capturado y manipulado para que se repita una y otra vez la misma escena, y que, su elemento básico es precisamente el frame o fotograma. En las paredes, emitiendo luz, información entrecruzada con las otras obras, son pues las vidrieras de esta exposición que se sincroniza en tiempo y espacio con su contexto y observador, porque no creo que sea la única que haya quedado engullida en el mar tranquilo, pero a la vez reflexivo, del mundo de Nico Munuera.

Miriam Callejo